El enólogo de Oremus, Andras Bacsó, en el restaurante Santceloni. :: El Norte

TEMPOS VEGA SICILIA

Vega Sicilia presenta la añada 2016 de Mandolás, su vino blanco húngaro de estilo borgoñón

NIEVES CABALLERO
03/10/2017
Tempos Vega Sicilia nunca ha renunciado a elaborar un blanco seco al estilo borgoñón. Desde su punto de vista, lo ha logrado con la ñada de 2016 de Mandolás, un vino blanco seco que elabora desde 1999 en la histórica región húngara de Tokaj, conocida por sus blancos dulces, que ya considerados por el rey de Francia Luis XIV como «vinos de reyes o rey de los vinos». La iniciativa de Vega Sicilia de apostar por un vino blanco seco en el reino de los dulces, en el año 2000, fue considerada en su día pionera y acertada, puesto que después casi todas las bodegas han seguido sus pasos en la región vitivinícola que está reconocida como la primera denominación de origen del mundo. Mandolás 2016 se trata de un vino blanco de larga vida como los tintos con crianza en barrica de madera. Con esta añada, este vino húngaro cambia de etiqueta, del fondo blanco se pasa al azul cielo.
 
Tempos Vega Sicilia asegura que «la última añada de Mandolás, que es más elegante y fresca, supone una importante evolución respecto a las anteriores cosechas», según ha afirmado Antonio Menéndez, director general comercial del grupo, ante la imposibilidad de que el consejero delegado, Pablo Álvarez, se haya acercado a la presentación en Madrid, que ha tenido lugar esta maána en Madrid. Tampoco pudo estar presente Gonzalo Iturriaga, director técnico de Tempos Vega Sicilia, al encontrarse en plena vendimia en la Ribera del Duero.


Según Andras Bacsó, enólogo y director técnico de Bodegas Oremus (Hungría), los cambios experimentados por este vino desde la añada de 2014 se deben a una selección específica de parcelas de uva sana, a las mejoras durante la vendimia, a las modificaciones en los procesos de fermentación y al envejecimiento del vino, con nuevo tostado de las barricas y optimización del embotellado. Todo ello «ha permitido obtener un vino más elegante y fresco», afirmó. El enólogo aseguró que «Mandolás es muy importante en la vida de Oremus». No deja de ser el vino más asequible de esta bodegua que mantiene las tradiciones a la hora de vinificar los afamados vinos dulces.


Así lo explicó en Madrid, en un encuentro con periodistas especializados en el sector del vino y que habían sido convocado en el restaurante Santceloni, en el corazón de la Castellana. «Nunca antes se había comercializado en la región de Tokaj un vino blanco seco procedente fundamentalmente de la variedad furmint que es la más importante y característica de toda la región», recuerda Tempos Vega Sicilia. Durante el almuerzo, se pudo comprobar que Mandolás está preparadao para aguantar años en la botella, como la botella magnum de 2009 o las añadas de 2013 y 2005.


Para elaborar Mandolás, la bodega Oremus de Tempos Vega Sicilia identificó las mejores parcelas. La parcela original contaba con una superficie de 12 hectáreas que fueron replantadas entre los años 1997 y 2001 a las que se han sumado otras tres viñas, entre ellas la denominada Petras con viñedo de más de 60 años. Después de todos estos años de elaboración del Mandolás y tras muchas pruebas realizadas tanto en la fermentación como en el envejecimiento de los vinos, Oremus ha comprobado las enormes posibilidades que este vino seco tiene con una personalidad absolutamente única, al ser una variedad que sólo se produce en la región del Tokaj.


Para Tempos Vega Sicilia la añada de 2016 ha permitido obtener «un vino más elegante y fresco que potencia su carácter frutal y los aromas minerales del terreno manteniendo la acidez típica de la región de Tokaj». La producción de la cosecha del 2016 es de 70.000 botellas y la bodega espera alcanzar una producción máxima de 200.000 botellas en los próximos seis o siete años.


 
La primera denominación de origen del mundo



Los vinos del Tokaj, considerada la primera denominación de origen del mundo, comenzaron a elaborarse en torno a 1630 cuando un predicador calvinista acertó a preparar unos vinos dulces a los que bautizó con el nombre de «vino de lágrima» ('aszú'). Cuenta la tradición que las constantes guerras contra los turcos y pueblos germanos en la zona obligaron a retrasar un año la vendimia hasta noviembre y de ahí surgió la elaboración de esos vinos dulces que hoy son una leyenda en todo el mundo.


Tras el abandono de la región durante el régimen comunista y el regreso de las libertades a Hungría, la familia Álvarez se interesó por esa zona y sus vinos cuando el Gobierno húngaro decidió privatizar algunas bodegas de Tokaj. Decidió comprar Oremus en 1993 y construir en el 2000 unas nuevas instalaciones al considerar que la región y sus vinos maridaban perfectamente con la filosofía de Vega Sicilia: tradición, una región emblemática que además fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2002, vinos únicos con personalidad propia y la pasión por el trabajo bien hecho.


Los comienzos fueros difíciles. Las viñas estaban totalmente abandonadas y el primer trabajo que tuvo que emprender la bodega fue rehacer la viña. «Se analizaron los suelos, se hizo selección clonal con las mejores cepas y poco a poco la bodega ha ido renovando las parcelas de viñedo. Hoy día el 90% de la viña está completamente renovada y la bodega está consiguiendo calidades de uva que jamás se habían visto en la región», ha continuado con los detalles el prestigioso enólogo húngaro Bacsó.


Los viñedos y las bodegas de Oremus están ubicados en Tolcsva, uno de los pueblos más famosos de la región, con 115 hectáreas de viñedos, donde la familia Álvarez construyó unas nuevas instalaciones en el año 2000 para mejorar la calidad de esos vinos, pero sirmpre con un máximo respeto por su ancestral forma de elaboración, el medio ambiente y sus prácticas tradicionales. En el peculiar proceso de elaboración del delicios aszús emplean uvas infectadas por el hongo de la Botrytis cinerea, la llamada podredumbre noble, que seca poco los granos y concentra su contenido en azúcares. En estos momentos, la bodega Oremus está a punto de iniciar la vendimia de estas uvas, después de las lluvias de verano y el sol del otoño que elimina la humedad. Por lo tanto, se trata de una vendimia tardía.

 
Singularidad
 

El uso de granos botrytizados no es exclusivo de Tokaji. También se utilizan estas uvas de vendimia tardía para producir los célebres blancos dulces de Sauternes (Burdeos) y otros grandes vinos de la Europa más septentrional, como los Trockenbeerenauslese de Alemania y Austria y los Sélection de Grains Nobles (SGN) alsacianos. Sin embargo, la singularidad de los vinos de Tokaj es que las uvas se recogen en 'puttonyos' (cestos de mimbre o receptáculos de madera, con 25 kilos de capacidad), que se añaden al 'gönc' (barrica de roble), que alberga 136 litros de mosto. Dependiendo del número de cestas de uva botrytizada (tres, cuatro, cinco o seis), el vino de aszú será más o menos concentrado.


Dos venimias


Andras Bacsó confirmó que ya ha terminado la primera vendimia de Oremus para recolectar a mano las uvas de la próxima añada de Mandolás. En este caso, las uvas de la variedad furmint se han recolectado en el punto de maduración adecuado para producir un vino blanco fermentado sobre sus lías y envejecido en barrica.


Después e unos días o una semanas de parada, cerca del centenar de vendimiadores volverán a las viñas pero para recolectar los racimos con esas uvas doradas afectadas por la podredumbre noble, que permitirán elaborar los dintintos vinos dulces de Oremus. El momento es crítico, según explica este experto que el pasado año fue reconocido como mejor enólogo de Hungría. Unas ochenta personas se ocuparan en la viña de recojer esos granos, mientras que otras 15 personas esperarán en la bodega para recibir esas maravillosas uvas.