Los participantes en el Tour Open Challenge visitaron la bodega Hijos de Félix Salas. :: M. Á. García Velasco

RUTA DEL VINO CIGALES

Más de sesenta personas recorrieron en canoa o tabla de pádel surf el Canal de Castilla en el Tour Open Challenge

SANTIAGO HIDALGO
02/10/2017
Decía Machado que el agua buena deja vida en su huida. Ya no hay duda alguna. Está testado. El proyecto que se barruntara hace tres años en la mente de algunos iluminados del Club Northwind y la Federación de Piragüismo, con la inestimable ayuda de la Diputación Provincial de Valladolid, ha arrancado en un devenir que, como el agua que lo sustenta, está condenada finalmente a desembocar en el mar del éxito. Así lo demuestran los números de esta primera edición del I Canal de Castilla Tour Open Challenge: 40 embarcaciones, entre tablas de Sup (pádel surf) y piraguas, más de 60 personas llegadas desde Asturias, Cantabria, País Vasco, Málaga, Madrid, Alicante y Castilla y León en competición individual y por equipos. Todas ellas poblaron de colorido el Canal de Castilla, la obra magna que en su día también idearon unas mentes ilustradas. 
 
 
El Canal de Castilla huele a vino en el Ramal Sur, lo que produce que sea otro motivo complementario para visitarlo. La Ruta del Vino Cigales lleva trabajando de forma intensa desde hace diez meses con el proyecto Enoturismo del Canal de Castilla. Las actividades deportivas hacen que el Ramal Sur, que recorre el Canal por siete municipios, tenga más actividades y mayor difusión, uniéndolo a las bodegas, viñedos y vino, con todo lo que conlleva aparejado.


La aventura deportiva con tintes turísticos partió el sábado desde Palencia en la primera etapa y ,recorriendo el canal, llegó primero a Dueñas, finalizando en Cubillas de Santa Marta. Ayer transitó desde la palentina Abarca de Campos, pasando por Castromocho, hasta acabar en Medina de Rioseco, en su pulmón, con alrededor de treinta kilómetros recorridos en cada ronda.


El protagonista de fondo, el Canal de Castilla, la impresionante obra de ingeniería hidráulica que se realizó entre 1753 y finales de 1849, cuando fue inaugurado. Todo bajo un plan: lograr una vía de comunicación fluvial que uniera el transporte de trigo de Castilla, entonces y siempre, el granero de España, y condujera éste hasta los puertos del norte y desde allí a otros mercados. Una iniciativa del Marqués de la Ensenada, ministro de Fernando VI, en plena época de la Ilustración, que se topó con la modernidad y el ferrocarril para condenarle al ostracismo, al igual que a las fábricas harineras o a las esclusas.



Precisamente las esclusas transitadas, trece entre los dos días, y con algo más de dificultad en las del ramal de Campos por los porteos, fueron algunas de las complicaciones con las que se tuvieron que topar los participantes. Esa, y el agua densa, zonas de gran vegetación y algún tapón de lodo difícil de salvar. De eso iba el reto. El campeón de España y segundo en el último descenso del Sella en SUP, el asturiano de Rodiles, Javier Agüera, fue junto a Eduardo Jiménez (Northwind) el mejor en competición por equipos, y el primer individual, Toni Torres (Alicante). Entre las féminas, la primera fue Gloria Torrijos (República Sup), también de Alicante.


El primero en llegar


En piraguas, el reconocimiento al primero fue para Alberto Celestino (Racing), aunque todos los esforzados que finalizaron esta exigente prueba de dos etapas fueron obsequiados con una medalla. Junto al evento deportivo se desarrollaron actividades paralelas como bautismos gratuitos de pádel surf y canoa en la dársena de Medina de Rioseco, un curso de iniciación al piragüismo, la visita a la bodegas de la DO Cigales, Hijos de Félix Sanz, o al Museo de San Francisco.


Para los responsables del club Northwind, organizadores de la prueba, Héctor y Jesús Fernández, «este recorrido puede ser el germen de una gran prueba como las que se realizan en Holanda», a la vez que constataban «el carácter social y de compañerismo que se ha vivido en este desafío». Porque esta prueba fluvial que reúne historia, turismo, deporte y gastronomía ha venido para quedarse. Si Zenon de Somodevilla, Marqués de la Ensenada, levantara la cabeza, lo aprobaría. 
 
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