DO Ribera de Duero


Es, sin duda, la Denominación de Origen ‘estrella’ de la Comunidad de Castilla y León. En 2008 cumple 25 años su Consejo Regulador. Un aniversario que marca la historia de una zona de vinos –antaño productora de claretes- que es todo un referente de los grandes tintos de calidad de España en los mercados internacionales. Se trata de una denominación fundada por apenas una veintena de bodegas y que hoy alcanza las 270 empresas. Es una Denominación de Origen que, en la añada de 2007, obtuvo una producción de casi 77 millones de kilos de uva. Un total de 8.375 viticultores están inscritos en el Consejo Regulador.








 

Este es el cimiento de una DO que exporta el 13% de sus vinos de alta gama y que, bajo su paraguas, cuenta con un buen racimo de bodegas consideradas entre las más prestigiosas del momento. En los concursos internacionales difícilmente pasan desapercibidos sus vinos por los prescriptores de la prensa especializada, pues en todos los ránkings y palmarés de los últimos años aparecen marcas con la contraetiqueta de la DO Ribera del Duero.

 

 

Pero esto se debe al esfuerzo y a la profesionalidad de viticultores y enólogos que han convertido esta DO, que abraza términos municipales de las provincias de Burgos, Soria, Valladolid y Segovia, en una de las locomotoras de los tintos de alta gama españoles. La base de éxito reside en la variedad tempranillo –tinta del país o tinto fino-, en las características de los suelos y en los contrastes térmicos de una climatología que, lejos de alterar el ciclo vegetativo es la que, precisamente, delimita la calidad y recorta las producciones. Las frías noches de la Ribera esconden el secreto de su potencial. Las variedades autorizadas son las uvas tempranillo, cabernet sauvignon, malbec, merlot y garnacha tinta. En blancas, la albillo.

 

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