David de la Calle, nuevo director general de Bodegas Familiares Matarromera; Chelo Miñana, responsable de Enoturismo; los enólogos Féliz Antonio González Jiménez y Alberto Guadarrama, y el director de Comunicación, Roberto Sanz. :: Ramón Gómez

BODEGAS FAMILIARES MATARROMERA

Matarromera encandiló a los invitados de El Norte con cinco vinos únicos de la Ribera del Duero

N. CABALLERO
13/12/2017
Con la maestría que le caracteriza, el director técnico de Bodegas Familiares Matarromera, Félix Antonio González Jiménez, encandiló anoche a los invitados que participaron en la cata organizada por El Norte de Castilla en el hotel AC Palacio de Santa Ana. El enamoramiento surgió tanto de sus palabras y explicaciones como de la calidad de los cinco excelentes vinos que se llevaron a la mesa de cata: Melior 2016, Matarromera Crianza 2015, Matarromera Reserva 2014, Matarromera Gran Reserva 2011 y Matarromera Prestigio 2014.

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González Jiménez y el enólogo de Matarromera, Alberto Guadarrama, lograron crear el ambiente propicio durante este evento con el que el grupo de bodegas familiares (ya son nueve) cierra las catas públicas del año, que comenzaron en China a principios de 2017, según explicó Roberto Sanz, director de Comunicación.


La vendimia para elaborar los vinos de Matarromera, la bodega primigenia del grupo, fundada en 1988 en Valbuena de Duero (Valladolid), en plena milla de oro de la Ribera del Duero, se hace de forma manual y con una selección previa en el campo «porque buscamos el perfil de cada vino en las parcelas de cada viñedo», según afirmó Félix Antonio González.


a selección también es estricta después del despalillado con mesas de visión artificial. Los vinos de Matarromera envejecen principalmente en barricas de roble francés de tostados suaves y ligeros para que perviva su carácter afrutado. «Elaboramos vinos que sean identificables y que tengan personalidad y su propio estilo, como ocurre en una marca de coches como Mercedes, que los modelos son distintos pero comparten el mismo estilo», argumentó el director técnico del grupo para hablar de unos vinos únicos. Otro de los objetivos es lograr el equlibrio en nariz y en boca entre los aromas de la fruta y los tostados y especiados que aporta la madera.


Alberto Guadarrama señaló que una de las preocupaciones de la bodega es lograr que la coloración de los vinos se mantenga en el tiempo. La cata demostró que ese objetivo se cumple con creces, idependientemente de las añadas y las distintas crianzas.

El primer lugar se cató el vino más joven y fresco de los cinco, Melior 2016, con seis meses de barrica, que presenta «una alta capa de tonos azulados, que indican juventud». Los tonos amoratados o cardenal con ribetes guinda ofrecen una hermosa gama de color en el caso de los otros cuatro vinos.


A medida que avanzaba la cata se ganó en la complejidad de aromas, tanto en nariz como en boca. Los invitados pudieron probar por primera vez Matarromera Crianza 2015, en el que los taninos dulces se complementan con los especiados de la barrica francesa. Matarromera Reserva 2014 también se cató en primicia porque todavía no ha salido al mercado. «Un vino de tonos minerales y especiados y de taninos pulidos pero con mucho nervio», subrayaron. Matarromera Gran Reserva 2011 es el resultado de un ‘coupage’ y en él aparecen los aromas a chocolate. El último fue el vino de autor Prestigio 2014, con nueve meses de barrica, de taninos dulces y al mismo tiempo fresco. 

En definitiva, se cataron cinco vinos únicos, llamados a permanecer largo tiempo.