maría Uña explica las tapas de Alberto Soto en presencia de José Moro, tras la cata de los vinos de Cepa 21. :: Agapito Ojosnegros

EL CLUB DE CATAS DE EL NORTE DE CASTILLA

Los invitados del Club de Catas de El Norte disfrutaron de una cata bajo el sol de la Ribera en Bodegas Cepa 21

NIEVES CABALLERO
30/06/2016
Cepa 21 recibió ayer por la tarde a los suscriptores y lectores del Club de Catas de El Norte de Castilla y su canal especializado www.castillayleondevinos.com en sus modernas instalaciones del término municipal de Castrillo de Duero, junto a la N-122. Fue José Moro, presidente de Bodegas Emilio Moro, el encargado de explicar un proyecto que nació de manos de la tercera generación de la familia para dar la bienvenida al siglo XXI con una vanguardista bodega, rodeada de viñedos. Por primera vez para el Club de Catas de El Norte los invitados disfrutaron de los vinos en el lugar donde se elaboran y pudieron asomarse al valle del río Duero desde la magnífica terraza mirador de Cepa 21. La satisfacción de los invitados por este viaje bajo el sol de la Ribera del Duero fue más que evidente. 


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Los invitados fueron recibidos con Hito Rosado 2015 en el imponente vestíbulo de las vanguardistas instalaciones, abiertas al enoturismo desde su apertura en el año 2007, y que cuentan además con el Restaurante Cepa 21, un espacio gastronómico que gestiona el chef Alberto Soto y que está preparado para organizar celebraciones, como bodas, y otros tipos de eventos.


Rebeca Bezos, responsable de Comunicación, y José Moro, presidente de Bodegas Emilio Moro, durante la vista a la bodega.


Los aficionados al vino pudieron acercarse al viñedo que luce en estos momentos un hermoso manto de hojas verdes y donde empiezan a verse los pequeños frutos, los racimos. José Moro ha explicado que los vinos de Cepa 21 son producto de tres factores, él suele, el clima y la variedad, en este caso la tempranillo o tinto fino, una casta muy versátil.

El presidente de las bodegas familiares Emilio Moro y Cepa 21 ha ofrecido todos los detalles desde el cuidado de la viña hasta llegada de la uva a la zona de recepción, las fermentaciones en depósitos de acero inoxidable, donde se controla la temperatura y, después, el envejecimiento en las barricas de roble francés y americano. La sala de barricas o templo de la bodega ha impresionado a los invitados. Un lugar donde es muy importante la temperatura y la humedad.

José Moro señaló que cada vino pide una madera u otra y el tiempo de permanencia en el roble. De hecho, esta bodega huye de las actuales tipologías de la DO Ribera del Duero, porque «somos muy anárquicos porque perseguimos la personalidad de los vinos, hacemos los que nos pide la uva». Dependiendo de las añadas se aplican unos criterios u otros.

Recordó que desde los cinco años, en su primera vendimia junto a su padre, el fallecido Emilio Moro, no ha conocido ninguna cosecha igual, porque son muchos los elementos que intervienen.

El objetivo, ha afirmado el bodeguero, es «encontrar la simbiosis perfecta entre los aromas de la fruta y los aromas de la madera», siempre consciente de que «el alma de los vinos está en la tierra». 

Tres vinos y tres tapas


Después de visitar la sala de elaboración y la sala de barricas, los lectores y suscritores de El Norte de Castilla, agraciados en un sorteo con este viaje al corazón de la Ribera del Duero vallisoletana, particiapron en la cata de tres vinos de Cepa 21 y degustaron tres tapas eleboradas por el equipo de Alberto Soto-

Los tres vinos están elaborados con las uvas de la variedad tempranillo o tinto fino de los majuelos plantados alrededor de la bodega. Los hermanos Moro Espinosa eligieron estos terrenos orientados al norte y más fríos, donde el tiempo de maduración de la uva es más largo, para elaborar vinos con una personalidad diferente a los de la bodega madre de Pesquera de Duero, Emilio Moro. Para José Moro los vinos son «la expresión de ‘terroirs’ o terrenos diferentes» y por eso «cada bodega tiene su alma, su tierra y su manera de entender el vino».



El enólogo Álvaro Maestro y el bodeguero José Moro, durante la cata.


Primero se cataron los vinos Hito 2014, Cepa 21 de la añada 2013 y Malabrigo 2011. José Moro y el enólogo Álvaro Maestro explicaron estos tres vinos que proceden de viñedos de diferentes altitudes distintas. El más joven, Hito, de la zona más baja y próxima al Duero, Cepa 21, de las laderas y el páramo, y Malabrigo de un pago muy especial que lleva ese nombre. 
José Moro ha huido de las catas clásicas para invitar a los participantes a degustar a los vinos de otra manera. «Lo importante es que el vino nos atrape, nos abrogue y nos atraiga», subrayó.


En primer lugar se degustó Hito 2014. Se trata del tinto más joven de la bodega, que es el resultado de una añada extraordinaria y una crianza de ocho meses en barrica de roble francés. Color rojos cereza picota muy intenso. En nariz, dominan los aromas primarios a frutas negras de la variedad, sobre los terciarios de la crianza en barricas de roble francés que aparecen al fondo con sutilieza. En boca destaca el equilibrio entre el gran cuerpo del vino y la ternura de los taninos, con un final largo y persistente.

A continuación, se cató Cepa 21 de la añada 2013, en el que la crianza es de 12 meses. En la copa presenta un color rojo cereza, es limpio y brillante. En la nariz, destacan las notas delicadas y elegantes propias de la crianza que juegan en equilibrio con la viveza y la frescura de la fruta. En la boca es carnoso y persistente con un tanino de gran calidad, el recuerdo de sus aromas en retronasal despiertan el deseo de volver de nuevo a la copa.

La degustación preparada en Bodegas Cepa 21 concluyó con Malabrigo 2011, el vino más importante de la bodega, que se elabora con las uvas de un pago del mismo nombre y que se hace mayo durante 18 meses, también en barricas de roble francés.De color rojo cereza picota muy cubierto, con ribetes violáceos de juventud. Presenta un intenso aroma a fruta negra confitada, con una marcada presencia de notas especiadas. Los matices torrefactados se integran con los aromas primarios ofreciendo un conjunto de gran personalidad y nobleza. En la boca es sedoso y envolvente, con una marcada persistencia al final.

Después, el equipo de Alberto Soto sirvió tres tapas del restaurante Cepa 21: una roca de queso curado de oveja, un bocado de panceta a la brasa de sarmiento y un mejillón con su cáscara en escabeche, bajo la dirección de María Uña, jefa de sala. Uña ha recordado que Alberto Soto elabora una cocina tradicional con productos cercanos a la bodega, que redonda con toques de vanguardia.



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