Brindis de la enóloga Noelia Mena, el bodeguero Ricardo Fernández Nulez y Marta Manzano, coordinadora de La Luz del Duero. :: Ramón Gómez

CLUB DE CATAS DE EL NORTE DE CASTILLA

Los invitados de El Norte cataron tres vinos Valpincia de Ribera del Duero y Callejón del Crimen, del Valle de Uco

N. CABALLERO
18/12/2017
El bodeguero Ricardo Fernández Ñunez prefiere que le conozcan como viñatero o viñador, como a su abuelo Serafín Fernández, que se fue de joven a Argentina con su mujer, María Nuñez, después de haber trabajado en los viñedos de Peñafiel hace 110 años. Fundó una bodega, Finca de la Luz, en el Valle de Uco, en la provincia de Mendoza, donde los viñedos se encuentran a 1.100 metros de altitud y donde resisten temperaturas extremas a consecuencia de los vientos. Muchas décadas después, el nieto ha cumplido el sueño de su abuelo y ha regresado a Peñafiel, donde elabora los vinos de la marca Valpincia en la bodega llamada desde este año La Luz del Duero.
 
 
Acompañados por una canción de Alberto Cortez, los invitados del Club de Catas de El Norte de Castilla pudieron probar ayer tres vinos de tempranillo de la Ribera del Duero, elaborados en la bodega La Luz del Duero: Valpincia Crianza 2015, Valpincia Reserva 2012, Gran Valpincia Winemaker Selección 2014 y Gran Valpincia Winemaker Selección 2014; así como el vino argentino Gran Callejón Winemaker Selección 2015.

Y, por primera vez, se coló la música en una de estas catas de El Norte y los vinos se degustaron entre canciones del compositor, cantante y poeta argentino Alberto Cortez. Además, los invitados se llevaron alguna estrofa escrita en un corcho convertido en llavero, con el que Ricardo Fernández Nuñez rinde homenaje a ese abuelo que pidió a los nietos que regresaran a España para elaborar los vinos que él no pudo hacer.


Fueron Marta Manzano, coordinadora de la bodega La Luz del Duero, y la enóloga, Noelia Mena, las encargadas de presentar los vinos.  Valpincia Crianza 2015, un vino del que Noelia Mena asegura  que tiene un gran componente frutal, goloso y de entrada fácil en boca a pesar de su complejidad, elaborados con las uvas de tempranillo de la zona vallisoletana de Peñafiel y de la burgalesa de Gumiel de Izán. Valpincia Reserva 2012 es un vino sedoso, que representa a la perfección a los grandes vinos de la Ribera Burgalesa.


La enóloga explicó que las uvas maduran antes en Valladolid que en Burgos, las primeras aportan elegancia y las segunda más estructura y fruta. En el vino Gran Valpincia Winemaker Selección 2014, una primicia, la uva se somete a una doble selección de racimos y de granos. Se trata de un vino muy exclusivo del que sólo se elaboran 5.000 botellas. El argentino Gran Callejón Winemaker Selección 2015 está elaborado con tres variedades, las castas malbec (75%), petit verdot (15%) y merlot (10%), que le aportan mucha carga frutal, estructura y sedosidad. Se trata de  un vino de mezcla o ‘blend’ de gran personalidad.


Con los vinos de La Luz del Duero se cerró el cliclo de catas de El Norte de Castilla por este año, tal como subrayó Ricardo Fernández Nuñez, antes de comprometerse a regresar en 2018 con las tres primeras referencias de Vinos de la Luz de Ribera del Duero, el Valle de Uco y de Sicilia, donde la familia de Ricardo Fernández Núñez también tiene otra bodega, de la mano del otro abuelo de origen siciliano.