El envero ya se ha producido en muchas de las parcelas de viña de la Ribera del Duero, como se ve en este majuelo de Peñafiel. :: Ramón Gómez

VENDIMIA 2017

La sequía provocará un adelanto medio de 15 días en el arranque de la vendimia en Castilla y León

NIEVES CABALLERO
28/07/2017
Se anuncia la vendimia, sin duda uno de los momentos claves para el sector vitivinícola. La sequía marcará la cosecha de uva de todas las tres denominaciones de origen de Castilla y León esta añada, salvo excepciones como la Sierra de Salamanca. Sin embargo, a la falta de lluvias en invierno y en la primavera en uno de los años más secos de los que se recuerdan, se añadieron las heladas del mes de abril, que afectaron a todas las comarcas vitivinícolas de la comunidad autónoma, con mayor o menor gravedad según territorios. Por si eso fuera poco, las tormentas de granizo del mes de junio se cebaron con algunas parcelas.
 
 
Todos estos elemento aliados en contra de la viña van a provocar que la de 2017 sea una de las vendimias más extrañas y complicadas, y que el viticultor se haya visto obligado a redoblar sus esfuerzos en el cuidado de sus majuelos. No es la única consecuencia porque la cosecha de se verá reducida, lo que incidirá también en los precios, y la recolección se prevé más madrugadora que nunca, salvo que en las próximas semanas bajen las temperaturas hasta el punto de detener el envero, ese momento crucial en el que tanto las uvas blancas como las tintas abandonan el verde y comienzan a cambiar de color.

La sequía va a marcar el calendario de la recolección en toda España. Así, en Montilla-Moriles, denominación de origen vínica situada en la provincia de Córdoba, que es la primera  comarca vitivinícola del continente europeo en empezar la vendimia, por lo general, a principios de agosto, este año ha visto adelantada la campaña de la recolección de uva unos 15 días, respecto a 2016. En concreto, el pasado 18 de julio los viticultores de Montilla-Moriles comenzaron a recoger las variedades blancas tempranas.


A partir de ahí, siempre que no cambien las condiciones meteorológicas, todas las comarcas de vino de España sacarán los trastos de la vendimia mucho antes que otros años. No va a ser diferente en Castilla y León. Así, en la Denominación de Origen Ribera del Duero, debido a las altas temperaturas registradas en abril, la brotación del viñedo se vio ligeramente adelantada, y a final de mes se produjeron fuertes heladas generalizadas que dañaron de manera considerable la brotación. La helada de mayor importancia y la que más daños ocasionó en el viñedo cayó la noche del 27 al 28 de abril. En estos momentos destacan las diferencias notables de fenología en los viñedos, marcadas por las características de cada viña, (edad, tipo de suelo, orientación, y altitud). Algunas de las parcelas están en cierre de racimos, mientras que en otras ha comenzado el envero. Aunque ha habido algunos episodios tormentosos con granizo, los daños han sido escasos, según el informe de situación del viñedo colgado ayer por el Consejo Regulador en su página web, (Se puede consultar si pincha aquí).


En esta cepa, también de la Ribera del Duero, las uvas siguen verdes.



La DO Rueda prevé una disminución general de la cosecha de entre el 10 y el 15% en la zonas de Ávila, Segovia y el sur de Valladolid, según explicó su director general, Santiago Mora. Los agentes perjudiciales han sido la sequía y las heladas de primavera, y en algunos casos, para rizar el rizo, las granizadas muy localizadas de junio y julio. Pese a todo, la DO ha salvado la situación, gracias a que hubo una segunda brotación y en julio cayeron entre 55 y 60 litros por metro cuadrado. Calcula que al vendimia, se adelantará unos cinco o diez días. «Normalmente comienza con la variedad sauvignon blanc al rededor del 25 de agosto y se generaliza a principios de septiembre con la uva verdejo».


El mal fario de los años terminados en siete


También afectados por la sequía y las heladas de abril, en la DO Arlanza, se prevé un adelanto de ochos días para recoger «poca producción y trabajar mucho en la viña», aunque, al menos, «el fruto está sano», según detalló su director técnico, José Ignacio Marqués. Él mismo recordó que «en 1997 no se recogió uva, que 2007 no fue un año bueno y que 2017 está por ver. Los años del siete no han sido buenos». No es el único que habla ya del mal fario del número siete.




El mayor desastre se ha registrado en la DOP Valles de Benavente a consecuencia de las heladas. «Se perderá entre el 50 y el 60% respecto de una cosecha normal», se lamentó su presidente, Julio Otero. «Aunque lo normal es vendimiar  entre el 15 y el 30 de septiembre, este año podría arrancar la recolección más adelantada de las que conozco, la primera semana», calculó. «La viña está muy rara, ha pasado estrés hídrico por la sequía y, al mismo tiempo, tiene más vegetación de lo normal», explicó. Otero también apuntó que «las cosechas del siete son muy malas para el viñedo» y lo argumentó con varios hechos: «en 1987 hizo frío en verano y después llovió en vendimia»; «no hay añada de Vega Sicilia Único de 1997, aunque sí Valbuena; y 2007 fue «un desastre». Añadió que «no ha conocido una sequía tan extrema y tantos días de calor seguidos». Además, advirtió que las condiciones de este año en el campo han provocado que «la viña esté más débil, sin defensas, por lo que está machacando a la cepas la yesca». Con estos palos, tampoco espera «nada bueno» para 2018.


También los viñedos de la DO Tierra del Vino de Zamora se vieron afectados por las heladas de abril. Lo que puede suponer un descenso de la producción media de entre el 25 y el 30%, respecto a 2016, cuando «la cosecha fue muy buena», según mencionó el secretario de la DO, José Manuel Braña. Espera que la cosecha vaya a las mismas fechas que otros años, entre el 29 de septiembre y el 15 de octubre, una vez que se equilibren la plantas.



Águeda del Val, directora técnica de la DO Cigales, confirmó que «el envero comenzó hace diez días por las altas temperaturas», los mismos que marcarán el adelanto a la hora de que arranque la recolección. Esta comarca prevé una merma media de uva de entre el 30 y el 40%.




Asimismo, habrá alrededor de un 15% menos uva en la DO Toro, aunque hay que tener en cuenta que el pasado año aumentó la cosecha un 20%. «Según ha sido la floración y el envero (el 50% de los frutos ya ha cambiado de color), la vendimia se podría adelantar entre 20 y 25 días», señaló Santiago de Castro, director técnico de Toro, aunque añadió que, si se analiza la última década, ya se ha acumulado un avance medio de diez o doce días sobre las fechas habituales.



Si en los últimos tres años la cosecha en la DO Tierra de León ha rondado los 4,5 millones de kilos de uva, las previsiones más optimistas de su director técnico, Alejandro González, se refieren a dos millones. Además, después de las heladas, las plantas tuvieron una segunda brotación, de manera que en este caso se calcula un retraso que podría llevar la vendimia hasta la segunda quincena de septiembre o incluso la primera semana de octubre. Es el único caso en toda Castilla y León de retraso.



La presidenta de la DO Bierzo, Misericordia Bello, recordó que las heladas han provocado una pérdida de kilos del 40%, sobre todo en las uvas blancas palomino y godello. Aún así, «donde se han salvado las uvas son de buena calidad y el envero va muy avanzado. Prevé que las uvas blancas comiencen a recogerse el 20 de agosto y las tintas, el 25, cuando «no solemos empezar antes del 8 de septiembre». También «ha comenzado el envero y la recolección se adelantará entre 15 o 20 días en la DO Arribes, salvo que bajen las temperaturas», según afirmó su director técnico, Carlos Capilla. Eso traerá la vendimia hacia el 5 o 10 de septiembre, cuando lo habitual es empezar hacia el 20 o 23. Las heladas han afectado al 5% de la cosecha.

Salvada


Por el momento, la DOP Sierra de Salamanca es la única comarca vitivinícola que se ha salvado de heladas y el granizo que «pasó de largo», incluso de la sequía porque llovió en primavera. Lo que sí que viene «adelantadísimo es el envero», aunque el director técnico, Miguel Udina, aseguró que «confío en que se equilibre la planta porque se han frenado la temperaturas, hace más frío por la noche y no hace tanto calor por el día». La vendimia en esta zona arrancará hacia el 20 de agosto.


Las viñas de la DOP Valtiendas, en Segovia, no se han visto demasiado afectadas por las heladas. Aunque no se espera «una cosecha abundante y excepcional de 400.000 kilos como la de 2016, cuando fue de 250.000 la media de los cuatro años anteriores», según rememoró Alejandro Costa, su presidente. En cualquier caso, prevé que una vendimia adelantada porque «los racimos están cambiando de color» y vaticina una vendimia «complicada, de tres semanas en lugar de una».



 
Cebreros se prepara para empezar a principios de agosto 
 
 

El 9 de junio fue «un viernes negro» para la recién aprobada Denominación de Origen Protegida Vinos de Calidad de Cebreros, según aseguró Rafael Mancebo, el presidente de la Asociación que agrupa a los bodegueros y viticultores que han promovido esta comarca vitivinícla. Ese día, desde El Barraco hasta Cebreros, piedras del tamaño de botas de golf arrasaron las viñas a su paso. Mancebo calcula una pérdida de entre el 30 y el 40% en la que será la primera cosecha con DOP. La sequía y el calor también han adelantado el envero, de manera que «en diez días vendimiamos la variedad blanca albillo real». «Somos la última DOP de Castilla y León y vamos a ser los primeros en vendimiar», añadió. En efecto, el reglamento de la nueva Denominación de Origen Protegido Vinos de Calidad de Cebreros (Ávila) se publicó en el Boletín Oficial de Castilla y León, el 14 de junio.


 
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