Brindis en honor a Pascual Herrera en la Sala de Catas del Museo del Vino de Peñafiel, que lleva su nombre desde hoy. :: Agapito Ojosnegros

MUSEO DEL VINO DE PEÑAFIEL

El Museo del Vino rinde homenaje a su primer presidente, Pascual Herrera

AGAPITO OJOSNEGROS
20/12/2017
El buque insignia del enoturismo en Castilla y León, el Museo Provincial del Vino (MPV), integrado en el castillo de Peñafiel, navega ahora con la memoria y el recuerdo a un grande del mundo del vino nacional, Pascual Herrera. A partir ahora la sala de catas del MPV lleva por nombre el del enólogo e ingeniero agrónomo, quien falleció este año, siendo presidente de la DO Cigales, como años antes lo fue de Ribera del Duero, como también fue director de la Estación Enológica de Castilla y León.
 
 
Por ello, «con este sencillo homenaje», que tuvo lugar ayer, «queremos reconocer la importancia de la labor realizada durante más de 30 años por Pascual Herrera en defensa de los vinos de la provincia de Valladolid», expuso Jesús Julio Carnero, presidente de la Diputación, en su intervención ante los asistente al acto. Un emotivo encuentro al que acudieron amigos, representantes del mundo del vino, autoridades y miembros de la familia de Pascual Herrera, los cuales descubrieron la placa que luce su nombre a la entrada de la sala de catas de la planta baja de la torre del homenaje de la fortaleza.


El reconocimiento a Herrera se enmarca dentro de los actos desarrollados este año con motivo del centenario de la declaración del castillo peñafielense como Monumento Nacional. El de la jornada pasada fue el broche a este centenario.


Carnero reivindicó la figura de Herrera como «personaje esencial al aportarnos a todos la visión de la innovación aplicada al mundo del vino como elemento fundamental». Un «plus», en palabras del presidente, para conseguir la excelencia a través de la «formación y en el trabajo de todos los actores vinculados a ese milagro que es una botella de vino».


Asimismo, destacó el papel de Herrera como precursor del enoturismo, «firme defensor» del mismo «como elemento de desarrollo económico de la Comunidad», reflejando Carnero la constante colaboración de Herrera con la institución que gobierna «hasta el punto de ser el primer presidente del Museo Provincial del Vino e impulsor de algunas iniciativas que hoy siguen siendo un referente».
Por todo ello, «unir para siempre el nombre de Pascual Herrera al del Museo del Vino era una obligación moral. Y qué mejor momento para hacerlo como colofón a un año en el que estamos celebrando el centenario de la proclamación del castillo como Monumento Nacional».
En nombre de la familia de Herrera intervino su hijo Manuel, con quien compartía esfuerzos en Finca Herrera, bodega familiar. Manuel estuvo acompañado por su hermano Juan, su tía Nieves Herrera y por su esposa Irene García.


Su exposición estuvo salpicada de recuerdos, de sentimientos y de propósitos, como volver al castillo y desde él «recordar a mis hijos quién fue su abuelo».


«Que este lugar tan privilegiado, al que dedicó parte de su vida le honre y nos honre a la familia, es uno de los mayores honores y privilegios que a un hombre de bien y a un hombre de vino pueden darle», concluyó Manuel.
 
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