GUÍA PEÑÍN 2018

Dos referencias de Castilla y León aspiran a convertirse en Vino Revelación de la Guía Peñín 2018

EL NORTE
19/10/2017
La Guía Peñín ya ha anunciado los diez vinos que este año aspiran a convertirse en vino revelación, entre los que se encuentran dos vino de Castilla y León con 93 puntos: El Buen Alfarero 2016, un tinto de Bodegas PradoRey de la Denominación de Origen Ribera del Duero; y VO "Cal" 2015, un blanco de la DO Bierzo, de la bodega personal Verónica Ortega. Además hay otro vino, Pirata 2014, que es un 'coupage' castellanoleonés y riojano, un vino producto del ensamblaje de los enólogos Benjamín Romeo (Bodega Contador) e Ismael Gozalo (MicroBio Wines y cocreador de Ossian, la bodega que actualmente pertenece a Pago de Carraovejas). Se trata de un selecto grupo de vinos que han sido catados por vez primera en la Guía Peñín y que, por sus cualidades, han sido reveladores durante el ejercicio de cata de la presente edición de la Guía. 
 
 
 
Será en el marco del XVIII Salón de los Mejores Vinos de España, que se celebrará los días 23 y 24 de octubre en Pabellón 2 de Ifema en Madrid, cuando se conocerá el Vino Revelación 2018. Esta cita con el vino español va camino de convertirse en el mayor encuentro de vino español de calidad celebrado hasta la fecha, donde acudirán 300 bodegas y se expondrán 1.300 vinos procedentes de 68 regiones productoras. Las bodegas estarán divididas en zonas en función de la puntuación de sus referencias: Vinos del Podio (de 95 a 100 puntos), Vinos Únicos (93 y 94 puntos) y Vinos Excelentes (de 90 a 92 puntos).

Los vinos nominados este año son:


 
 
La Guía Peñín
 
La guía de vinos Guía Peñín se ha convertido en el referente de los vinos españoles a nivel nacional e internacional. Se distribuye en más de 20 países, contando con ediciones en inglés, alemán y español, tanto en papel como online.

 
Con 11.500 referencias catadas en este último año, la Guía Peñín de los Vinos de España es el manual de vino español más completo del mundo y una herramienta utilizada tanto por aficionados como por profesionales del sector. Junto a ésta, la Guía Peñín de los Mejores Vinos de Argentina, Chile y México, la Guía de Destilados y Coctelería y la Guía Peñín de los Cavas y otras Burbujas acompañan al buque insignia de los vinos que hablan español.


La pasión por el vino y su cultura marca la pauta en este sello que tiene entre sus principales objetivos la promoción de las bodegas y el vino español. Con este propósito, Guía Peñín organiza a lo largo del año un programa de eventos nacionales (en Madrid, Barcelona, Bilbao y Tenerife) e internacionales (Alemania, Francia, Rusia, México, Estados Unidos, Japón y China) dirigido a prensa y profesionales del sector.
 
Además, el equipo Guía Peñín, consciente de la necesidad de promover la cultura del vino en todos los ámbitos, desde hace más de nueve años viene organizando regularmente cursos a todos los niveles en su Escuela de Cata Guía Peñín, un trabajo orientado a la promoción y divulgación de la cultura del vino, basado en la objetividad y experiencia del sello Guía Peñín.

 
El Buen Alfarero 2016, de Bodegas PradoRey


Los catadores de la Guía peñín 2018 reconocen su sorpresa ante un vino como El Buen Alfarero 2016 procedente de «una zona tan poco dada a las aventuras enológicas como Ribera del Duero», que ampara vinos que buscan «la calidad a través de elaboraciones 'tradicionales', entendiendo por tradicional la básica fermentación en tanques inoxidables y la posterior crianza en barrica». El vino se ha elaborado en tinajas, por lo que eralemente no hay nada más tradicional. Los catadores señalas que PradoRey «no es una bodega acostumbrada a este tipo de elaboraciones, o al menos no lo era. El Buen Alfarero 2016 es una de sus apuestas más arriesgadas, pero sin duda alguna acertada. En algo habrá influido la entrada en 2006 del joven enólogo Francisco Martín San Juan en una bodega tan consolidada como Pradorey».
 

La Guía Peñín apunta que es un vino «lleno de personalidad. Posee rasgos arcillosos muy agradables y una expresión frutal y frescura dignas de mención. Así fue como su llegada a nuestra mesa de cata volvió nuevamente a sorprendernos. No esperábamos un vino de semejantes características en Ribera del Duero. Poseía el carácter de la tinta del país, como allí llaman a la tempranillo más continentalizada y por tanto de piel más gruesa, pero su textura en boca era diferente, tenía más carácter, y un final algo balsámico».
 

Y continua: «Se trata de un vino 96% tempranillo y 4% albillo. La tempranillo procede de una finca ubicada en Gumiel del Mercado, en la parte oriental de la Ribera del Duero. La finca en cuestión se llama Hoyo Dornajo. Se trata de 65 hectáreas de viñas de más de 25 años de edad, ubicadas a unos 815 metros de altitud, con suelos franco-arcillosos de alto contenido en caliza. El albillo (albillo mayor), uva blanca autóctona de la Ribera del Duero, procede de la finca Valdelayegua, una extensión de más de 100 hectáreas plantas en llano en 1999, cuyos rendimientos medios están entre los 6.000/ 6.500 kg por hectárea».

Se trata de una elaboración artesanal, como se hacía antes, sin despalillar, pisado de uva, fermentación espontánea con levadura autóctona y con el 100% del raspón en tinajas de barro. El vino posee la frescura y herbalidad que aporta el uso del raspón y a su vez resaltan sus matices más terrosos, fruto del recipiente donde realiza la fermentación. Se han producido 1.666 botellas y su precio de venta al público rondará los 100 euros.

 

VO “Cal” 2015




Se trata de otro de los vinos de Castilla y León propuesto como candidato al Vino Revelación. Se trata de un vino elaborado con la variedad blanca godello del Bierzo, Denominación de Origen que se encuentra inmersa en el ambicioso proceso de zonificación en su etiquetado. De hecho, ha sido al primera DO española en dar este paso que pretende clasificar los vinos por zonas, viñedos, suelos, pueblos, es decir, todo aquello que dé más datos al consumidor para saber qué tienen entre manos. 


Conocida por sus tintos de la casta mencía, ahora está dando pasos de gigante en sus elaboraciones con godello, a pesar de la escasa existencia de esta variedad en la zona (solo represneta el 4% del total. «Nuestro nominado de hoy es un canto a estos vinos blancos que lentamente van mostrando todo su potencial berciano para competir con los históricos tintos de la zona. Se trata de VO “Cal” 2015 de la bodega personal Verónica Ortega, un vino completamente inusual en la zona y que llegó a nuestra mesa de cata generando una grata sorpresa, pues aromáticamente es un vino muy singular, con recuerdos a tiza en nariz fruto de unos suelos inusualmente calizos en Bierzo. Además de estos rasgos minerales el vino posee una boca muy llena, especiada y grasa. Sin duda un vino que mostró carácter, singularidad y calidad y que por méritos propios es uno de nuestros nominados 2018 a convertirse en Vino Revelación», subraya la Guía Peñín.


«Verónica Ortega es una joven enóloga que ha tenido la oportunidad de trabajar en bodegas tan universales como Clos ErasmusÁlvaro Palacios o Romanee Conti. En 2010 arranca su aventura berciana aprovechando por aquel entonces los entretiempos que le dejaba su trabajo en la célebre bodega del Ródano Domaine Combier. A partir de 2012 me traslado definitivamente al Bierzo para dedicarme en cuerpo y alma a este pequeño proyecto. Verónica elabora actualmente tres vinos, Roc, un vino tinto elaborado con uvas de dos parcelas de mencía de Valtuille de Abajo, Vo “Cal” y Quite, procedente de una mezcla de parcelas, aunque dentro de poco lanzará un nuevo tinto elaborado con uvas de la parte del Bierzo Alto, donde espera trasladar los suelos de pizarra degradada de esas viñas a la botella. Permaneceremos atentos a este próximo nacimiento», explica la Guía Peñín.

En esta primera añada de este gran vino se han producido únicamente 1.000 botellas que saldrán a un precio aproximado de 24 euros. Se trata de un vino en el que el paso del tiempo será un aliado, así que aquellos que tengan paciencia podrán experimentar con la evolución de esta godello berciana.
 

Hay un tercer vino entre los diez nominados: Pirata 2014



 

Benjamín Romeo e Ismael Gozalo son los responsables de Pirata 2014. «Se trata de un vino de cupaje en el sentido más amplio del término, ya que ensambla las ideas de dos creadores de vinos, pero también sus terrenos de procedencia y sus uvas. Ismael aporta un 50% de verdejo prefiloxérico procedente de suelos arenosos con un horizonte argílico, es decir con acumulación de arcillas de diferente suelos, unos suelos que, según reconoce, son los que mejor se comportan en años de sequía ya que son capaces de retener agua en las capas más profundas en la la zona de Rueda de Segovia.  El 50% restante de este asombroso vino lo aporta Benjamín Romeo. Proviene de suelo riojano, a través de tres variedades autóctonas de Rioja: garnacha blanca, viura y malvasía. La garnacha blanca procede de Briones de una parcela que recibe el nombre de Ariaisabel. La viura y la malvasía se encuentran ubicadas en San Vicente de la Sonsierra, en dos parcelas bautizadas como Sauco y Sacramento respectivamente. El suelo es común en todas ellas, suelos arcillo-calcáreos».


El vino de Ismael viaja en rama a La Rioja. En La Rioja se hace el cupaje con el vino en rama producido allí y finalmente se introduce en un foudre para la crianza durante 7 meses y medio. El resultado ha sido un vino excepcional del que se han producido 820 botellas en formato magnum a un precio de venta al público aproximado de 165 euros.
 
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