Richard Sanz, Ismael Gozalo, Jorge Monzón, Pablo Miranda y Óscar Gálvez. :: Montse Álvarez

CURSO UEMC-EL NORTE DE CASTILLA

Defensa de los vinos naturales, con alma y saludables, sin química ni maquillajes

N. CABALLERO
11/07/2017
Fue una mesa redonda muy dinámica y que dejó a los asistentes un buen sabor de boca, aunque con un poco de sed. Pablo Miranda, de Bodegas Vizar, Ismael Gozalo, de Microbio Wines, Richard Sanz, de Menade, y Jorge Monzón, de Dominio del Águila, debatieron con mucha pasión sobre los 'Vinos desnudos, sin maquillaje'. Todos ellos defendieron vinos más naturales, con personalidad, limpios y verdaderos, con alma, saludables y con el menor uso posible de productos químicos. Richard Sanz llegó a hablar de «viñedos dorgodependientes» y a defender «la vuelta a los orígenes de Rueda con vinos de crianza biológica». Incluso, Ismael Gozalo aseguró que «en la elaboración del vino se pueden utilizar hasta 80 elemento exógenos», es decir, químicos. 
 
Durante el debate, que fue moderados por Óscar Gálvez, director de El Día de Valladolid, cada uno de ellos explicó su proyecto y su filosofía de trabajo con un tipo de vinos que cada vez tienen más reconocimiento en países como Francia, pero cuya tendencia ha llegado a España con cierto retraso. En cualquier caso, «la demanda de este tipo de vinos crecen a u ritmo del 500% cada año», según aseguró Pablo Miranda.


Richard Sanz: 0% de sulforoso


Richard Sanz representa a la quinta generación de una familia bodeguera en Rueda. De hecho, trabajó 15 años con su padre, Antonio Sanz en Palacio de Bornos, antes de que los tres hijos se desligarán del proyecto para montar su popia bodega. Posteriormente, su padre vendió la bodega familiar y montó Vinos Sanz. El enólogo explicó que, «la evolución en 40 años en la región de Rueda (la DO tiene 37 años) no nos ha gustado porque el vino es una variedad, un clima, un suelo y un equipo humano». Se refiere al proyecto Menade, que lidera junto a sus hermanos, Marcos y Alejandra.


Defensor de una viticultura lo más natural posible, Sanz aseguró que se han creado «viñedos drogodependientes, no nos gustaba la zona de confort». De ahí que hayan optado por una viticultura orgánica y natural en la que los insectos contribuyen a mantener el ecosistema del viñedo, para que «el terreno viva y se exprese con la menor intervención y la menor química posibles», con el objetivo de elaborar «vinos de calidad con personalidad, más naturales y sabrosos». Durante su intervención, acuñó el término «biohumanidad» para habar de un equipo de 25 personas. «Somos más lógicos que ecológicos», añadió para advertir que eso no significa no renuncien a la tecnología. El compromiso con la sostenibilidad medioambiental esta en el ADN de Menade, desde la viña a la botella. Elabora con la marca de la casa Menade Verdejo, Sauvignon Blanc y Dulce; V3, Nosso y Dominio de Morfeo. Además, producen el aceite de oliva virgen extra A EVA y la cerveza artesana La Burra. Aunque Menade produce millón y medio de botellas de vinos, Richard Sanz afirmó que «no por eso dejamos de ser naturales y hacemos vinos saludables». 



Ismael Gozalo: «Vinos verdaderos»


Más tajante en sus planteamientos, Ismael Gozalo apustó «por vinos con alma y 'terroir', vinos naturales, limpios y verdaderos», y señaló que España va un poco retrasada en este tipo de elaboraciones. Se refiere al uso de nuevo de vasijas de barro y las damajuanas en las que, antiguamente, se soleaban los vinos de la zona de Rueda, mucho antes de la creación de la DO Rueda hace 37 años. Después de cinco generaciones cuidando las viñas y elaborando vinos que se vendían a granel, fue su padre el primero en embotellar. Durante once años, formó parte de Ossian Vides y Vinos. Ismael Gozalo elabora blancos, rosados, tintos y naranjas, que llevan su firma. Vinos que han recibido altas puntuaciones por parte de Luis Gutiérrez, el catador de la revista 'The Wine Advocate', de Robert Parker y ahora también del Grupo Michelin (el de los neumáticos y las guías gastronómicas y turísticas). 


El enólogo rechazó «los vinos que produce migrañas» y defendió «una agricultura que pemita comer mejor en Castilla y León». «Quiero beber un vino natural, un vino que no tape la materia prima, aunque no tenga esa complejidad aromática con toques tripicales», argumentó, en referencia muchos verdejos que utilizan las mismas levaduras comerciales y que tienen aromas que no son propios de la variedad. En un momento dado, afirmó que «un vino es una cosa efímera, como el paso del hombre por la tierra», y rechazó «prácticas permitidas que intentan que un vino mantenga el color y el sabor durante 25 años; para mi eso es magia negra». Insistió en que «los vinos con tantos maquillajes no me gustan» y afirmó que «el vino tiene que mostrar las arrugas del paso del tiempo». En otro momento, Ismael Gozalo señaló que «hemos perdido la identidad y nos hemos convertido en explotacionea agrarias», y se reivindicó como «viticultor, viñador, soñador e independiente».


Los viñedos y la bodega de este enólogo se encuentran en el muncipio segoviano de Nieva. «Los viñedos siguen inscritos en la DO, pero los vinos están fuera». Justificó su decisión en los cambios de legislación de la Unión Europea de 2005 o 2006, hacia un reglamento «mucho más laxo y permisivo» que permitió aumentar la aumentar la superficie de produccón.  Por eso, «los que creemos en la mínima intervención, decidismos salir del sello de la DO Rueda, pero no los viñedos». De esa manera, produce vinos que, hoy en día, serían descalificados por el Comité de Certificación del Consejo Regulador de la DO Rueda. Aunque quizás, en un futuro no muy lejano, caundo se aprube el nuevo etiquetado, puede que sí tengan cabida eset tipo de vinos.

Este enólogo firma los vinos La Banda del Argílico, Sin Nombre y ResPublica verdejo; además de comercializar como Microbios: los blancos La Mar Salada, Correcaminos, Frágil, Issé, Sin Rumbo, Rack, Nieva Rock, Nieva York e Ilega; los tintos Siete Juntos, Merlot, Tempranillo, Syrah, Rufián, Livre y Correcaminos; y los naranjas Tentados y KM o Origen. Elabora unas 30.000 botellas al año entre las 20 referencias.


Jorge Monzón: «No perder el alma del vino»


Jorge Monzón también produce la cerveza artesana Milanos. Durante muchos años trabajó para Bodegas Arzuaga Navarro. Maneja 30 hectáreas de viñas viejas en agricultura ecológica, aunque empezó elaborando 6.000 botellas en la bodega Dominio del Águila, ubicada en La Aguilera (Burgos, DO Ribera del Duero), en 2016 ha producido 25.000. La primetra añada de 2010 salió al mercado en 2014 y el éxito de las críticas ha sido palpable. De hecho, su Dominio del Águila Canta la Perdiz 2013 ha logrado 98 puntos Paker. Son productores de uva, de manera que venden a otros elaboradores. También es la primera generación que embotella.



Elabora en un lagar tradicional del siglo XVII con las levaduras austóctonas de las uvas que se quedan en el ambiente. Ya en el siglo XII había cuevas subterráneas para conservar el vino, según explicó. «Aunque no estemos de acuerdo en todo con los consejos reguladores, queremos luchar desde dentro para cambiar las cosas». Confirmó que, por ejemplo, la Ribera del Duero autoriza 12 elementos exógenos al vino.  El objetivo es «no perder el alma por el camino de un producto agroalimentario como es el vino».

Pablo Miranda: «

 

El director comercial de Vizar, Pablo Miranda, recordó que la bodega, que es propiedad de Zarzuela, posee 90 hectáreas de viñas que se están transformando en ecológicas y que trabajan con la menor cantidad de sulfuroso posible. Con una experiencia de 23 años en la venta de vinos, afirmó que, «como en el fútbol, en el mundo del vino hay varias ligas, cada una con sus tendencias». Aseguró que menos del 5% de los vinos del mundo son «naturales o desnudos», y confirmó que los llamados «vinos radicales se han puesto de moda en Londres», que se han abierto en Nueva York tres restaurantes que solo introducen en sus carta vinos naturales y que ha visto «termovinificaciones en Francia» (calientan el vino).

Explicó que Vizar ha dado un giro para apostar por vinos naturales, con personalidad y diferenciación, gracias a una forma de trabajar sostenible, y confió que en dos años todo el viñedo haya sido reconvertido. En cualquier caso, argumentó que «el objetivo de todos es que alguien elija tu vino por encima del resto» y recordó que el nitrato se inventó en 1850.


Respecto a si con mayor volumen es posible elaborar vinos naturales, Pablo Miranda se mostró convencido de que sí. Aunque también apuntó que la rentabilidad y el precio del vino son importantes. Asegró que la demanda de vinos naturales aumanta cada año el 500%.

 
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