Amaya Arzuaga, Inés Muñoz, Paz Ivison, Luis Barcenilla, Nieves Caballero y María Luisa Cuevas. :: Agapito Ojosnegros

CURSO UEMC-EL NORTE DE CASTILLA

Cuatro mujeres que han convertido el sector en su profesión transmiten su pasión por el vino

AGAPITO OJOSNEGROS
12/07/2017

El vino posee infinidad de detalles y de matices, te invita a agudizar todos los sentidos, es pura pasión. Pasión que ya no es exclusividad de los hombres, tanto en el disfrute de esta bebida como en el proceso que la hace posible, como quedó patente en la mesa redonda 'Mujeres apasionadas por el vino'. Cuatro profesionales que tienen que ver con els ector en diferentes facetas trasmiten a los aisitentes su pasión por el vino. Uno de los múltiples debates que se han programadodurante tres jornadas en la sexta edición del curso 'Los Mundos del Vino’ que organiza la Universidad Europea Miguel de Cervantes y cuenta con la colaboración de El Norte de Castilla, clasusurado por la mañana en el Museo Provincial del Vino de Peñafiel.

 

De la viña a la mesa, el mundo del vino ha evolucionado en las dos últimas décadas lo suficiente como para que las mujeres se hayan hecho un importante hueco en él, copando cualquiera de las facetas que lo conforma. Hoy en día gestionan bodegas, viñedo, son enólogas, sumilleres, se encargan de la distribución y la comercialización, son catadoras, periodistas, prescriptoras y también hay muchas asociaciones de mujeres relacionadas con el mundo del vino.   
 

De transmitir su pasión personal por este campo que marida ciencia, arte y artesanía, se encargaron cuatro expertas que han participado en una de las mesas redondas con las que se ha clausurado la sexta edición del curso de la Universidad Europea Miguel de Cervantes, que ha tenido lugar este miércoles en el Museo del Vino, ubicado en el castillo de Peñafiel. Moderando la ponencia ha estado la periodista especializada en gastronomía de El Norte de Castilla, Nieves Caballero, un claro ejemplo de lo que hablamos. Como ejemplo son las profesionales que han hablado de su pasión por el vino, vista desde sus ámbitos de acción. Las ponentes fueron la diseñadora Amaya Arzuaga; Inés Muñoz, gerente de Bodegas Hiriart (DO Cigales); María Luisa Cuevas, de Bodegas Cuevas Jiménez (Gumiel de Izán, DO Ribera del Duero), y Paz Ivison, periodista y Formadora Homologada del Vino de Jerez (Sherry Educator).
 

Precisamente la profesión de periodista llevó a Paz Ivison a interesarse por el vino, por la información que de él se transmitía en los años 70. «En el periodismo de entonces no había nadie que comunicase bien el vino, era imposible que un lector se acercase a él» por el lenguaje tan complicado que se utilizaba, «era un lenguaje críptico». Esto la animó a dar el paso a la especialización y a convertirse en la primera mujer en escribir sobre vino en la prensa generalista.


 

Amaya Arzuaga se introdujo por tradición familiar, como su hermano, influenciados por su padre, Florentino Arzuaga, propietario de la bodega Arzuaga Navarro, en Ribera del Duero. María Luisa Cuevas, sin vínculos vitivinícolas, dejó la abogacía para afincarse en Aranda de Duero donde cerca, en Gumiel de Izán, tiene su pequeña elaboradora ribereña, conocida como Bodegas Ferratus. Fue Javier Ausás, reconoció, el enólogo que la incentivó a embarcarse en esta apasionante aventura de la que no se arrepiente y para la que tuvo que empezar a formarse y trabajar duro. Ahora reconoce que «entonces decidí que no quería hacer otra cosa que no fuese el mundo del vino. Por nada del mundo cambiaría mi vida actual, y llevo la Ribera del Duero como bandera». Incluso ante cualquier revés, reconoce que lo afronta descorchando una botella de vino y «me digo que merece la pena luchar por ese vino».
 

Inés Muñoz nació entre viñedos, por lo que la pasión viene de serie. De niña se movía por la viña, por la bodega, veía las labores de un sitio y de otro en Cigales. «El jarro de vino no faltaba en nuestra casa», reconoció. «Esto se va calentando hasta que te picas mucho», en su caso, tanto, que hace once años, junto a sus hermanos, decide poner en marcha su proyecto vitivinícola sobre la bodega familiar que cerró su padre en los 70, construyendo nuevas instalaciones sobre ese lagar tradicional. «Retomamos el proyecto, en Cigales, porque aunque seamos pequeños existimos», reivindicó a la DO. Después esa afición se incrementó por amigos, como Pascual Herrera, hasta «enamorarme del vino, porque estoy supermenamorada del vino», recalcó.


Durante la docta e instructiva charla se trataron diferentes aspectos, como la influencia del diseño de la botella (vidrio, etiqueta, cápsula) en las ventas, algo importante en un mundo muy visual, pero que debe estar en concordancia con el contenido, acordaron. La imagen entra por los ojos, pero si luego el vino no está a la altura de las expectativas, por muy bien que este se vista, acaba por no venderse. Pero es muy importante el diseño, realizado por auténticos profesionales que consigan expresar la filosofía de la bodega. En este sentido Amaya Arzuaga afirmó que se ha avanzado mucho, aunque todavía «somos muy tradicionales».
 

La periodista hizo toda una declaración de intenciones cuando se reafirmó en su independencia a la hora de escribir sobre vino. Por su parte, la bodeguera María Luisa Cuevas, dijo ser «una privilegiada y estar agradecida porque puedo trabajar donde me gusta». Su bodega le permite «comunicar,  viajar por el mundo con mi vino en la maleta, como los pioneros». Viajar, «conocer a mucha gente delante de una botella de vino, así como conocer muchas culturas». Amaya Arzuaga destacó precisamente el papel «socializador» del vino.
 

Coincidieron en que no hay diferencias entre hombres y mujeres en este mundo a la hora de hacer, de trabajar. No es cuestión de sexo, sino de formación, de preparación, de pasión, y eso lo tienen tanto unos como otras. Paz Ivisón lo sintetizó en una frase: «Yo no creo en determinismos biológicos». «No está en los genes», incidió María Luisa Cuevas, para quien también causa satisfacción ver cada vez más mujeres en el sector.

Respecto a la posibilidad de que la mujer tenga una especial sensibilidad o aptitudes para dedicarse al mundo del vino, Paz Ivison afirmó que «hemos cambiado los papeles, los hombres han invadido las cocinas en cuanto han visto que es negocio, y las mujeres hemos asaltado el mundo del vino».
 

El público tuvo oportunidad de hacer preguntas a las ponentes, enfocándose la primera hacia el protocolo a la hora de servir el vino, una asignatura pendiente porque a veces el servicio deja mucho que desear, y cuando María Luisa Cuevas ve esa falta de profesionalidad a la hora de tratar un vino que ella ha «mimado, me duele» que no reciba el mismo trato ya puesto en la mesa, por lo que estimaron oportuno que se debe trabajar en la formación de los responsables o trabajadores de sala. Es decir, la pasión elevada a la categoría de arte, o el arte para transmitir eso, toda una pasión. 


 

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