BODEGAS TORRES

Bodegas Torres hace balance de la vendimia en sus fincas de Ribera del Duero

EL NORTE
22/12/2017

La del 2017 será una de esas añadas que se recordarán y se citarán como ejemplo de las cosechas. Bodegas Torres analiza las vendimias de Celeste en Ribera del Duero. Estamos ante una cosecha histórica y singular debido a muchos factores: la helada de finales de abril, la sequía y el adelanto de la maduración de la uva. Todo esto ha hecho que esta sea una de las vendimias menos productivas de los últimos años, según el informe realizado por el enólogo de Bodegas Torres, Juan Ramón García, en relación con la vendimias de Celeste, en la DO Ribera del Duero.

 

Este año hemos padecido una de las heladas más fuertes y devastadoras de los últimos tiempos. La gran helada de primavera se produjo a finales de abril y principios de mayo y sostuvo temperaturas de –4 °C durante varias horas y tuvo picos de –8 °C.
 

La sequía es otro de los factores que han marcado esta cosecha. La cuenca del Duero ha registrado el menor número de precipitaciones de los últimos años. De hecho, no recordamos una vendimia sin tener que parar de cosechar porque llueve. Este año no hemos parado.
 

Las temperaturas durante todo el ciclo han sido más altas de lo habitual –y se han mantenido altas durante la vendimia, que fue muy calurosa–. Estas temperaturas han provocado un adelanto de la brotación en primavera y una deshidratación en el final del ciclo. La helada se encontró a la viña con este adelanto de brotación y la sequía acumulada durante toda la maduración nos llevó a una pérdida de peso en el racimo constante. Todo esto ha hecho que ésta sea una de las vendimias menos productivas de los últimos años; en nuestro caso, hemos cosechado un 19% menos de uva que el año pasado, mientras que la reducción de la cosecha en toda la denominación ha alcanzado el 60 %.
 

Nuestras fincas propias han sufrido los rigores de la helada. De las dos parcelas de Piñel, El Obispo ha sido la más afectada con pérdidas de hasta un 80%, ya que la parte baja es más sensible a las heladas, mientras que Santa María se ha visto afectada en un 70 %. La finca de Valdegumiel en La Horra ha sufrido menos daño, un 50 %, dando un buen rendimiento. Esta reducción de producción ha generado en Piñel uvas de gran concentración y calidad aromática y en La Horra uvas de gran estructura y amplitud.
 

Además de poco productiva, la vendimia 2017 ha sido también una de las más tempranas. Las altas temperaturas han provocado un notable adelanto en la maduración de la uva, que ha sido de 17 días antes que al año anterior, y hemos empezado a cosechar la uva en una fecha insólita, un 18 de septiembre, por la zona de Quintanilla de Onésimo, y finalizamos el 6 de octubre en la zona de Villanueva de Gumiel y La Aguilera.
 

A pesar de todas las dificultades de esta cosecha, la calidad y sanidad de la uva han sido muy buenas. Los vinos actualmente presentan un gran color, gran concentración y expresividad a nivel aromático; auguran grandes vinos para el envejecimiento.
 

Principales novedades
 

Este 2017, en bodega, hemos iniciado la instalación de placas fotovoltaicas para autoconsumo. Se trata de una instalación de 97,9 kW, que permitirá cubrir el 25 % de las necesidades energéticas de la bodega. Esta instalación, que finalizaremos a lo largo de 2018, se enmarca en la política medioambiental común para todas las bodegas de la Familia Torres, que tiene como objetivo reducir las emisiones de CO2 mediante el uso de energías alternativas y la eficiencia energética, entre otras actuaciones.
 

Meteorología
 

El ciclo vegetativo de las plantas, es decir de abril a septiembre, ha estado marcado por la sequía y las altas temperaturas. Los valores de precipitaciones se han situado por debajo de lo que es habitual, si consideramos la media desde 1999. Así, en 2017, durante este periodo, se han registrado 143 ml frente a 176 ml de media. Las temperaturas se han disparado en comparación a la media, situándose en 18,5 °C de abril a septiembre, en comparación con 17 °C de media de la última década, y se han mantenido por encima de la media también durante el periodo de maduración de la uva, de agosto a septiembre. Los termómetros han registrado durante estos dos meses una media de 19,1 °C frente a 18,8 °C, que es el valor habitual según la media de los últimos años.


 


 

 

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