La plaza del Trigo se llena de fans convocados una hora antes del concierto en Aranda de Duero con motivo de la celebración del Sonorama. :: S. Gutiérrez

SONORAMA RIBERA 2017

Aranda de Duero se prepara para duplicar su población durante Sonorama Ribera

SUSANA GUTIÉRREZ
24/07/2017
Sorprende que una ciudad de interior, sin mar ni playa, se convierta en reclamo de ocio para miles de personas en pleno mes agosto. Eso es posible gracias a la celebración de Sonorama Ribera. El festival de música independiente ha hecho que Aranda de Duero se coloque como atractivo turístico gracias a este evento que, más allá de los conciertos, también aglutina el mundo del vino y de la gastronomía.
 

Hace 20 años, cuando el festival no existía, Aranda se quedaba desierta. En la actualidad, duplica su población. Está previsto que, entre el 9 y el 14 de agosto, una ciudad de 33.000 habitantes reciba una media superior a los 25.000 visitantes diarios durante las casi seis jornadas que va a durar el vigésimo aniversario de Sonorama Ribera. Y es que a los 25.000 asistentes que cuentan con bonos, entradas o pases para acceder al recinto ferial que alberga los conciertos de tarde-noche, hay que unir también a cientos de personas que se acercan hasta Aranda a disfrutar de los conciertos gratuitos que, durante la mañana y primeras horas de la tarde, se celebran en siete escenarios distribuidos por el centro de la ciudad.

 

Por motivos de seguridad, la organización ha decidido poner límite al acceso, como máximo podrán entrar 25.000 personas al recinto ferial para no saturar el espacio. «La gente tiene que estar cómoda, no queremos masificar el sitio que tenemos y acabar desbordados», explica el director del festival, Javier Ajenjo. Para garantizar la seguridad de los asistentes, Sonorama invierte el 5% de su presupuesto en una empresa privada, una cifra que ha ido creciendo a la vez que el número de público. En esta edición se contará con más de 70 efectivos que velarán por la seguridad de los festivaleros. Estarán acompañados también por agentes de cuerpos de seguridad de paisano.


 

«Hay que resaltar que se trata de un evento que congrega a miles de personas, que llegan a la ciudad a acampar, a hoteles, participan en los conciertos, y destacan por su comportamiento ejemplar, pacífico y sin generar problemas o altercados», detalló el concejal de protección ciudadana, Máximo López, encargado de coordinar las acciones de seguridad durante la celebración del festival.

 

De esta manera, tanto Policía Nacional, como Guardia Civil y Policía Local trabajan de forma coordinada para que todo discurra con normalidad. «Se duplica la presencia de patrullas por el crecimiento de la ciudad esos días y también la Policía Local muchas veces actúa en labores informativas sobre donde están los aparcamientos, los accesos», informó. En esta edición también se han planteado medidas de seguridad a mayores como la realización de un plan de evacuación para la Plaza del Trigo y un refuerzo en la seguridad del acceso al recinto ferial.

 

Otra de las apuestas claras del Ayuntamiento de Aranda es el pago del transporte en autobús hasta el recinto. Desde hace años, de forma fluida, el servicio público traslada a los festivaleros desde la ciudad hasta el recinto y, hasta altas horas de la madrugada, de vuelta a la ciudad una vez que van terminando los conciertos o flaqueando las fuerzas. «De esta manera se vela por la seguridad de los asistentes, si consumen alcohol o están cansados, que no tengan que coger el coche y exponerse a posibles percances». Hasta la zona de acampada se puede acceder andando porque se encuentra cercana al recinto ferial.

 

Gabinete jurídico
 

Por la seguridad física de las personas velan también los servicios de Cruz Roja, que trabajan de forma continua en el recinto de noche y en la ciudad por el día. «Atendemos sobre todo lipotimias y mareos en la Plaza del Trigo, por el calor y las horas sin dormir y también en el recinto algún caso puntual de intoxicación», explicó una de las enfermeras voluntarias.
 


El festival, en los últimos tres años, también ha querido blindar la protección jurídica de los asistentes al evento. A través del despacho Hipajuris, se habilita un servicio de abogados de guardia durante las 24 horas de los días del festival y que velan ante cualquier problema en el que se puedan ver afectados los asistentes. Una labor, sobre todo, preventiva y con la que se puede contactar a través de la empresa de seguridad. Asimismo, el gabinete jurídico recaba información durante el festival para luego elaborar un informe con los elementos a mejorar y sugerencias en el ámbito legal.
 

NOTICIAS RELACIONADAS